21 octubre 2013

Entrevista a Adriana Ugarte



Tener a Adriana Ugarte delante con la que poder charlar un poco es todo un placer que en Esta Nuestra Televisión hemos podido vivir, así que no hemos desaprovechado esta oportunidad para preguntarle de todo sobre la serie nueva que se estrena esta noche en Antena 3, 'El tiempo entre costuras' y que tiene todos los ingredientes para convertirse en un éxito. Aquí, la entrevista con su protagonista.
"De todos los personajes que he interpretado me quedo con Sira porque es la que por su propio instinto no puede dejar de caminar hacia donde ella necesita" 

¿Has podido ver ya el resultado final de ‘El tiempo entre costuras’?


He visto solamente el primer capítulo y me he emocionado mucho porque tenía el recuerdo mental pero no había visto nada. Cuando uno lo ve se acuerda de en qué momento de su vida estaba y eso te toca el corazón. 
¿Y qué te parece el resultado?  
Es todo emociones y me hace estar muy sensible, pero me he sentido muy contenta al verlo.  
¿Cuando te lo ofrecieron te habías leído ya la novela de María Dueñas?  
No. Lo primero que leí fueron los guiones y cuando empecé a leer la novela como ya estaba empapada de la adaptación de los guiones, se me hacía raro porque veía al personaje diferente. Entonces lo que hice fue leérmelo pero desordenado; abría el libro como si fuera un bloc de notas del personaje.  
Son muchas las expectativas por la serie y cada persona tiene en su cabeza a una Sira (personaje que ella interpreta). ¿Tienes miedo de las críticas que puedan hacerse?  
Mucho. Me da miedo de que no la disfruten, o que la gente se la imagine diferente, o que tenga otra manera de caminar, o de hablar… de todo. Es una obra que ha gustado tanto, que siempre una adaptación a cine o tele suele dar de hablar. Ojalá le agrade a todo el mundo.  
Por ejemplo, ¿vamos a ver un final fiel a la novela?  
Sí. No es completamente fiel del todo pero a María le ha gustado mucho.   
¿Y del resto de la novela?  
Hay sorpresas y hay cambios. Hay cositas diferentes, pero pocas.  
¿Te lo pensaste mucho cuando te lo ofrecieron? 
No me lo pensé nada. Y lo volvería a hacer otra vez ahora mismo. A pesar de que ha sido como una cosa muy intensa.  
Después de muchos personajes interpretados, dices que Sira es con el que te quedas. ¿Por qué?  
Me quedo con ella porque es la que por su propio instinto no puede dejar de caminar hacia donde ella necesita, a pesar de la época y de lo que espera la familia y la sociedad de ella. Me gusta porque es capaz de todo. Y se salta la moralidad; eso me gusta.  
¿Tú eres un poco así también?  
No. Yo no soy tan valiente. Me gustaría, pero no.  Nos parecemos en que si hay que aguantar el chaparrón, lo aguanto. Pero yo más que nada por cabezona.  
Entonces eliges a Sira antes que Victoria (su personaje en ‘La señora’)…  
Ay, es preciosa Victoria. Pero es que a Sira la tengo en otro lugar. Es como: ¿a quién quieres más a tu padre o a tu madre?, pues es que son amores distintos. Como persona me quedo con Sira, por el coraje. Pero Victoria es como si hubiese sido mi mentora.   
Queda claro que interpretar a Sira destaca en tu vida profesional, ¿pero qué ha significado en la personal?  
Puede mucho la evolución y sentirse orgullosa de haber podido con el trabajo. Deja una huella positiva, por eso digo que es un regalo y muchas veces piensas que no vas a poder con cosas, por trabajo y volumen, y sentir que lo he conseguido es una satisfacción personal maravillosa.  
¿Te ha ayudado alguien en la preparación del personaje?  
Me ha salido de dentro, junto a los directores que me han ayudado mucho, con Iñaki, Peñafiel y Tito. Y también me ha ayudado mucho hablar con mi abuela que era costurera que me dijo las primeras cosas de protocolo de la costura…  
¿Y qué ha sido lo más complicado a la hora de construir el personaje?  
Yo estaba muy obsesionada en mostrar muy bien el cambio de las etapas. Que se viera esa cosa cañí de Sira en la Plaza de la Paja y que luego se vea a una mujer muy sofisticada pero que tiene todavía ese poso de inseguridad por la falta de cultura que no ha tenido de pequeña. Yo creo que hay una cosa que es lo que se mama de pequeña. Y eso te puede dar seguridad en unas cosas e inseguridad en otras. Ella a pesar de convencer a todos de que es una detective y se relaciona con las clases más altas, tiene todavía su cosa de que se le hace grande.  
¿Y en el momento de interpretarlo?  
Que era la primera vez en mi vida que estaba en el 99,9% de las secuencias. Quería que mi cabeza y mi cuerpo me dieran para cambiar de una época a otra y que la maquinaria te responda a las exigencias del trabajo. Igual esto ha sido lo más complicado, abordar un volumen de trabajo tan grande y querer estar al 100% en todas las secuencias.  
¿Tienes referentes sobre las personas de esa época?  
Sí, muchos. Además ella nació en Madrid en 1936, cuando estalló la guerra. Ella siempre dice que era pequeñita por las bombas: “Me asusté y no crecí más”. Esa época me la tradujeron a mí como miedo. Era no plantearte otros caminos ni otra vía de desarrollo de tu vida. Había algo establecido y era estar con tu novio de siempre, amigos de siempre, y tu reputación. Se decía mucho lo de ser una “fresca”, y claro, una era una “fresca” enseguida y se vivía con mucho miedo por el qué dirán.  
Son tres amores muy diferentes los que vive Sira en ‘El tiempo entre costuras’, ¿verdad?  
Sí, son amores muy distintos. Está el amor de lo adecuado; el del corazón y la pasión; y el amor maduro.  
Amores que podemos vivir todos a lo largo de la vida…  
Yo creo que sí. Te quedas con algo más tranquilo pero menos doloroso, pero creo que sí que es un reflejo de la vida.  
¿El hecho de volver a televisión con este personaje impone? ¿Tienes más proyectos en este medio?  
Sí, pero es algo que me gusta. También acabo de estrenar ‘Niños robados’ en la tele con Blanca Portillo y cosas que están en barbecho.  
¿Qué opinas de la etiqueta “serie para mujeres”, “cine para mujeres”…?  
Yo creo que esta serie es para mujeres y para hombres. Depende de la sensibilidad de cada uno. Hay mujeres a las que la literatura que entre comillas es para mujeres no le gusta, y hombres a los que sí. Somos más individuo que género.   
¿Qué te ha aportado trabajar con una actriz como Elvira Mínguez?  
Elvira es un poema. Puede no hablar, pero mirando lo dice todo. Yo la miro y lloro. Es como muy mágica, entonces la miras y no tienes que buscar nada porque ella es muy generosa. Tiene mucho sentido del humor trabajando, porque ella estaba en el drama al 100% pero cuando cortábamos era la que animaba todo para cargarnos de energía.  
¿Con personajes así no te apetece hacer comedia para quitar peso?  
Bueno, he estado haciendo teatro con Saura con ‘El gran teatro del mundo’ me lo he pasado muy bien porque es muy loco. Mis amigas venían y me decían: “¿Pero qué te ha picado?”.   
Se dice de esta serie que devuelve la dignidad cinematográfica a la tele. ¿Tú opinas así, diferenciando los dos medios?  
A mí es que siempre me ha gustado la tele. Siempre. Desde que empecé. Cuando la gente del teatro o del cine decía algo de la tele yo me sorprendía porque siempre me ha encantado. Hay cine que se puede hacer fatal, un teatro que se puede hacer fatal y una tele que sea maravillosa. La tele es fantástica porque llega a todos los hogares. Es un medio de difusión rapidísimo. Y muy cómodo.  Todo el mundo tiene derecho a ver tele de calidad donde no siempre se muestren palabrotas y sólo se muestre un sector como puede ser el adolescente y que no es real. Tienen que llegar a la tele productos de todo tipo. Hay que identificar la tele con calidad y cultura.

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