16 octubre 2013

Made in Lourdes: Top Chef



Hace tres semanas que se estrenó ‘Top Chef’, la adaptación española de un concurso de cocina que lleva diez temporadas triunfando en Estados Unidos. Por el momento yo ya tengo a mis favoritos, e incluso me atrevería a decir que tras dos programas emitidos  los cocineros empiezan a mostrar su carácter culinario y personal. Una ya se hace una idea de cómo es cada uno y el tiempo que le queda dentro del concurso.  
El jurado  
Pero vayamos por partes. En primer lugar quiero hablaros del jurado. Alberto Chicote está acompañado en este reto por dos grandes de la cocina española, Susi Díaz propietaria y chef de “La Finca” en Elche y poseedora de una estrella Michelín y dos soles Repsol. Por otro lado está Ángel León, un cocinero que cuenta con una estrella Michelín, 3 soles de la Guía Repsol y fue Premio Nacional de Gastronomía 2012. De los tres me quedo, personalmente, con Chicote. Como espectadora es el que más me trasmite aunque lo cierto es que tiene momentos en los que quizá es demasiado duro y otros en los que deja entrever cierto favoritismo por uno de los concursantes del que luego os desvelaré el nombre. Si Alberto es el que más me gusta como jurado, Susi Díaz es la que menos. Sus gestos y frases dan lugar a evaluaciones poco convincentes y que cualquiera de nosotros podría emitir. Hay algo en ella que no me atrapa y parece que repite y afirma aquello que Chicote ha dicho anteriormente. Por último, a Ángel León le falta ser él mismo y desmarcarse de los dos anteriores. 
Los concursantes 
Once son los concursantes que se juegan el tipo por ganar el concurso y hacerse con el suculento premio de 100.000 euros, 30.000 de los cuales serán en metálico para que el “Top Chef” pueda abrir su restaurante y además tenga la posibilidad de escribir su propio libro de cocina. 
Antes de ser once eran quince, cuatro de ellos fueron expulsados durante el primer programa quedando sólo los que participarían en el concurso. De esos cuatro, uno de ellos se lo merecía. ¿Qué pensaríais si el cocinero de vuestro restaurante se corta un dedo, le sale sangre y sigue cocinando? ¡Aggg, qué asco! Esta es la expresión que probablemente llegaríamos a decir. Pues esto exactamente es lo que le ocurrió a uno de los cocineros, empeñado en seguir cocinando, con sangre incluida, a pesar de que Chicote le avisó de que no debía hacerlo. Aún así el hombre siguió en su empeño y evidentemente fue expulsado. 
Los once concursantes 
Entre los once concursantes, todos son buenos cocineros y profesionales del ámbito. Todos ellos trabajan en restaurantes, bares, algunos tienen su propio cáterin… Aunque lo que más engancha del programa es la personalidad de cada uno de ellos y los límites a los que llegan en las pruebas que tienen que superar cada semana. En primer lugar voy a describiros a aquellos que no me gustan a ver si estáis de acuerdo conmigo. 
Bárbara Amorós es una valenciana que cuenta con su propia empresa de cáterin “Bárbara te cocina” y además es asesora de dos restaurantes en Nueva York.  ¿Por qué no me gusta? Habla más de la cuenta, da demasiadas explicaciones, innecesarias y que a nadie le interesan y lo único que consigue es transmitir inseguridad ante sus compañeros y en la cocina. 
Borja Latemendía trabaja en su propia empresa de cáterin y se denomina autodidacta según la información que ofrece la web del concurso. En el programa de la semana pasada dijo una frase que si del público dependiera su permanencia en el programa ya estaría en la calle. Y es que dejó una frase que a más de uno nos chocó nada más oírla “La mujer en la cocina, importante pero peligrosa”, ahora vas y la coges. Todo por que no veía con buenos ojos la actitud de otra de sus compañeras como es la también valenciana Begoña Rodrigo. Posteriormente, en el plató de ‘El almacén de Top chef’ que presenta Paula Vázquez pidió disculpas por el infortunio pero aún así no hay que perderlo de vista porque me da esta situación se volverá a repetir. 
Miguel Cobo trabaja al frente del restaurante familiar “El Vallés” y fue nombrado mejor Cocinero de Castilla y León 2012. En la definición que escriben de él en la web del concurso dicen que fue un joven rebelde y tengo la sensación de que aún quedan restos de esa rebeldía. Este chico no me gusta nada, debería de fijarme en cómo cocina pero es verlo y me transmite mal rollo. Lo veo como el típico que se cree que es un crack y muy poco compañero de los demás. Igual cambia la cosa y más adelante me toca comerme mis propias palabras pero por ahora es uno de los que tengo fichados como “non grato”. 
El resto de concursantes me gustan todos, hay algunos más como Hung Fai, un buen cocinero y gran compañero que ha sido el primero en conseguir la inmunidad por la que se salvó de ser expulsado la pasada semana. Antonio Canales, Antonio Arrabal, Begoña Rodrigo o Elisabeth Julianna demuestran semana tras semana lo que mejor saben hacer aunque el miedo a defraudar a los jueces les juega alguna que otra mala pasada. Y ahora mismo os desvelo el nombre del favorito de los tres jueces, redoble de tambore... ¡Jesús Almagro! Él ha pasado por las cocinas de los mejores restaurantes del país y fue el noveno clasificado en el prestigioso concurso internacional Bocuse D´or 2007. Con mucha más experiencia que los demás, por el momento no ha destacado dentro del concurso pero lo cierto es que cuando el jurado prueba sus platos caen rendidos a sus pies. 
Expulsados oficiales 
Los dos expulsados oficiales han sido Eduardo Sánchez e Iván Hernández. El primero de ellos sólo con verle la cara ya podíamos adivinar que le faltaban ganas de luchar por el premio, todo lo contrario que Iván que con su juventud demostró que quería quedarse pero su inexperiencia lo llevó a ser el segundo eliminado. 
Lo que más engancha 
Son varios los ingredientes que hacen que este concurso nos tenga bien pegaditos a la pantalla pero el principal, junto con la personalidad de los concursantes son los retos en los que el tiempo juega un papel fundamental. Cada prueba tiene un tiempo y una vez finalizado deben de tenerlo todo listo; el espectador desde casa padece y empieza a apostar por aquellos a los que no les va a dar tiempo terminar su plato. Otro de los momentos clave es cuando trabajan por equipos y han de ser evaluados por personas ajenas al concurso, como ocurría la semana pasada en la que tuvieron que preparar un cáterin para cientos de comensales entre los que estaban cantantes, actores y críticos culinarios que disfrutarían de una agradable velada en el Hipódropo de Madrid. 
Tras la prueba, los comensales dejaron en una urna sus apuestas al mejor equipo cocinero de la noche. Recontados los votos, los jefes de cada equipo se acercaron a un pilón de madera donde tenían que agarrar el mango de un cuchillo. Antes de sacarlos, Chicote les avisaba que el que sacara el cuchillo verde era el ganador y el rojo el perdedor. Momentos de espera como éste hacen que la tensión se palpe en toda la casa ya que como espectador uno ya tiene a sus favoritos y quiere que sea ése el vencedor y en mi caso puedo decir que… ¡así fue! Ay, qué alegría.  
Lo que menos engancha 
Dentro de lo que menos me gusta se encuentra el programa posterior al concurso que presenta Paula Vázquez llamado ‘El almacén de Top Chef’. Aparece el expulsado y algunos de los cocineros y cómo no, el jurado. Pero es la parte menos interesante, en mi opinión, ya que se emite tarde y es algo lento por lo que quien tenga que madrugar le pasará como a mí, que no aguanta ni cinco minutos más frente al televisor y menos viendo algo a lo que le podían haber sacado mucho más jugo. 
Esta semana el concurso se traslada al Mercado Central de Valencia así que si ya me gusta el concurso, este miércoles todavía más.

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