Los años 60 y la actualidad se nos presentan como contexto para
entender una historia en la que el amor es palpable a través de las miradas, de
las respiraciones, de la ingenua caricia… Las palabras sobran cuando de amor se
trata y esta obra es un reflejo de ello.
Salir del teatro volviendo a estar enamorados de aquella
persona a la que amamos y ya no está, o de aquella a la que esperamos noches
enteras en vela y nunca vino, como reza uno de los versos de la obra.
Levantarte de la butaca mirando a quien tienes al lado y pensar que eres el más afortunado por saber
que él o ella está ahí, son algunas de las muchas sensaciones que vuelven a
nosotros, como por arte de magia, al ver esta magnífica obra.
Ana, Fernando, Adán y Eva, Catalina, Felipe, y Manuela son siete
personas que aman aquello que hacen en cada momento, cada una a su manera y en
épocas bien distintas. Mientras Ana Milán y Fernando Guillén Cuervo son dos actores de actualidad a los que
nunca había tenido el placer de ver en el teatro y a los que a partir de ahora me
encantará volver a disfrutar de ellos en los escenarios; los jóvenes Felipe y Catalina eran también dos grandes actores a los que situamos en la
época de los años 60 y que se desvivían por lo que amaban. Por otro lado Adán y Eva ¡para qué contaros! Nos
tenemos que remontar a… buf, mejor os digo que con ellos las risas están
aseguradas. Mientras Eva es una charlatana divertida que le pone nombre
a todo bicho viviente, Adán es un hombre que tiene otras preocupaciones bien
distintas a las de “la nueva criatura”, así es como la llama, y que ha sido
creada por Dios poniéndola junto a él.
Por último encontramos a Manuela,
esa joven presentadora de un programa radiofónico actual que junto a un anciano
Felipe recordarán lo más bello de sus vidas…. Y hasta aquí puedo leer.
Lo que todos ellos desconocen es que el amor les une y les
separa, les hace temer y les hace ser felices, les hace añorar y recordar
aquello que más duele… El amor, ese gran desconocido para Adán y esa palabra
inventada por Eva es en definitiva el motor que todo lo mueve.
‘Hoy: El diario de Adán y Eva’ es una de esas representaciones
que no dejan indiferente a nadie. Todos, por diferentes que seamos salimos del
teatro con unas sensaciones percibidas, cada una de ellas distintas según las
experiencias que uno haya vivido durante el transcurso de los años… pero todas
esas emociones se materializan en un solo nombre: AMOR.
Anotaciones: Mark Twain fue el creador de esta
obra que ahora llega renovada al Teatro Talía de Valencia y de la mano de
Miguel Angel Solá. Quiero añadir que tras haberla visto no me importaría verla
una y otra vez… y estoy segura de que en cada una de esas veces aprendería algo
nuevo. Si tenéis la oportunidad de ir a verla, no la desaprovechéis. ¡Os
enamorará!